Madrid me transformó como voluntario y persona
Por Julian
Me llamo Julian, tengo 23 años y soy de Düsseldorf, Alemania. El año pasado terminé mi Bachelor en Ciencias Económicas y Filosofía y quería tomarme un año sabático antes de continuar mis estudios. Como quería irme al extranjero y hacer algún tipo de trabajo social, descubrí el Cuerpo Europeo de Solidaridad y me aceptaron para un proyecto de 6 meses en Valencia, donde trabajé en un centro ocupacional para personas con discapacidad.
Después quería extender mi tiempo en España y solicité otra oportunidad del CES para trabajar en una ONG en Madrid. Así fue como llegué a Alianza por la Solidaridad para hacer un voluntariado grupal de 2 meses. Con un grupo de otros 9 voluntarios de varios países diferentes, Italia, España, USA y Portugal, hicimos una campaña de sensibilización para educar a los jóvenes sobre el concepto de Debida Diligencia.

Empezamos con 2 semanas de introducción y planificación del proyecto para definir nuestros objetivos y expectativas. Fue muy divertido, ya que llegué a conocer cada vez mejor a los demás voluntarios, a nuestra jefa de proyecto, Blanca, y a la organización. Mis expectativas eran conocer el trabajo en una ONG para saber si me gusta y aprender más sobre la Diligencia Debida, especialmente el aspecto de los derechos humanos, ya que sólo tenía experiencia en el sector del clima. Después nos dividimos en 3 grupos más pequeños y formé parte del grupo Acción Callejera porque quería practicar mis dificultades para acercarme y hablar con extraños en la calle.
Como no teníamos mucha experiencia en hablar con la gente en la calle para concienciar sobre un tema importante, salimos a la calle practicando. Hicimos pequeñas entrevistas a personas al azar sobre su conocimiento de la Debida Diligencia y después de un rato, encontramos a jóvenes abiertos a hablar con nosotros. Nos sentíamos preparados y sólo nos faltaba finalizar el concepto de la acción. En ese momento recibimos la mala noticia de que no podíamos llevar a cabo la idea original de salir a la calle para sensibilizar porque teníamos que esperar el permiso del ayuntamiento para hacerlo. Un pequeño revés motivacional – volvimos a la lluvia de ideas. Durante la fase final de nuestro proyecto de voluntariado, nosotros del grupo de Acción Callejera decidimos combinar nuestra intervención con el evento final, con el objetivo de generar un espacio de interacción con las personas asistentes y reforzar el impacto del mensaje que queríamos transmitir.

Al final el evento final fue un éxito y aprendí algo muy importante: cuando se trabaja en proyectos, los planes casi nunca salen exactamente como se habían pensado al principio. Todo es un proceso en constante cambio, y es fundamental saber adaptarse, ser flexibles y encontrar soluciones creativas sobre la marcha. Otro aprendizaje importante ha sido descubrir que también dentro de las ONGs existe una cierta burocracia, que a veces puede ralentizar los procesos. Verlo de cerca me ha dado una visión más completa y realista del funcionamiento interno de este tipo de organizaciones.
La vida fuera del trabajo también era muy divertida. Todos los voluntarios vivíamos en un mismo edificio dividido en 2 pisos en el centro de Madrid. Aprendí mucho, especialmente sobre la cultura italiana, ya que vivía con 3 chicos de Brindisi. Sólo hablábamos español, por lo que pude mejorar mucho mi español.

En conclusión, tuve una gran experiencia en Madrid y trabajando para Alianza por la Solidaridad. Esperaba aprender más cosas nuevas sobre la diligencia debida, pero como ya tenía experiencia, está bien. Sobre todo aprendí sobre el trabajo en una ONG y sobre los valores europeos y otras culturas. Si estás pensando en hacer un voluntariado en España, te recomiendo que lo hagas en Alianza por la Solidaridad en Madrid 🙂





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